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Milenium Clásica

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Un día como hoy, pero de 2013, nos sorprendía la fumata blanca del Vaticano. Pero más no sorprendía que los Cardenales de la Iglesia habían elegido a Jorge Mario Bergoglio como Papa. Y nos sorprendía también la elección de su nombre: Francisco, como el pobre de Asís.

 

Fue el momento en el un jesuita, argentino y ya queriendo jubilarse como arzobispo era elegido sucesor de Pedro. El primer Papa latinoamericano. Y nos dejó boquiabiertos con su primer gesto; antes de bendecir al Pueblo, pidió que el Pueblo orara por él y se inclinó. Inaudito.

En Argentina todos estábamos felices. Su persona igualmente genera división entre nosotros. Será que todavía nos sentimos el centro del mundo y nos sentimos “ofendidos” que no ha visitado como Pontífice su país natal. Y nos perdemos en discusiones sin fin y sin sentido.

Lo que verdaderamente conmueve de Francisco es su amor a los pobres. Siempre lo tuvo. Aquí en Buenos Aires y ahora busca que sea la nota esencial de la Iglesia por sobre todas las demás: el amor a los pobres y la opción preferencial por ellos. De allí su frase: “¡Cómo me gustaría una Iglesia pobre para los pobres!”

Como buen jesuita conoce a San Ignacio y los Ejercicios Espirituales. Y de ahí toma como fuente lo que va a marcar en su papado: el amor está más en las obras que en las palabras. Es totalmente fáctico. Pragmático en el buen sentido, de querer que la Iglesia deje de ser una Institución de beneficencia para ser una comunidad donde los pobres son protagonistas y se comparte el mismo pan. Es el papa del “escándalo del compartir” y la “globalización de la solidaridad”, profeta que denuncia constantemente la “Cultura del Descarte” y “los sobrantes” del Sistema de hoy. Es el que instituyó el año pasado una nueva Jornada Mundial de los Pobres. Podría haber sido de liturgia, música sacra, tecnología… No. Jornada Mundial de los Pobres, con el fin de que las comunidades cristianas rezaran, reflexionaran y actuaran en referencia a los pobres de todo el mundo.

Gesto profético fue el de abrir duchas para gente en situación de calle en el Vaticano. Nadie se lo esperaba. Una de las primeras cosas que hizo fue esa. Y tuvo un eco grande. Muchas iglesias de Buenos Aires se sintieron llamadas a seguir prestando ese servicio y nosotros en el Sagrado Corazón a construir un espacio de duchas.

En el mes de agosto de 2015 se me acercó una persona a la salida de misa y me dijo: “¿No querés hacer duchas para gente en situación de calle como hizo el papa? “

Allí comenzó todo. Nos reunimos la Asociación Miserando, la Cátedra del Diálogo y la Cultura del Encuentro y Comunidades del Sur. Y decidimos encarar el proyecto. Siempre lo que nos movió fue la decisión del papa Francisco de abrir en la Plaza de San Pedro duchas y baños para gente en situación de vulnerabilidad social. Nosotros lo entendimos como gesto profético de parte de Francisco  que merecía ser replicado en Buenos Aires. Sin ánimo de hacer comparaciones burdas, creemos que el número de gente en situación de calle debe ser mayor en Buenos Aires que en Roma. Por eso también la urgencia. Responder con prontitud a un reclamo que día tras día lamentablemente crece en las grandes urbes.

Esto pasó por el tamiz del discernimiento comunitario. Lo primero que hice fue comentarlo en la reunión comunitaria para que todos supieran, estemos todos de acuerdo  y cada uno aportara lo propio. Con la consigna de que no quería ser solo un lugar donde se practicara la caridad, sino donde se hiciera una opción clara por las periferias. Y una de esas periferias son las personas en situación de calle y en contextos de vulnerabilidad social.

Fue así que a mediados de septiembre llegó el camión de arena y en los viejos baños de la parroquia comenzó la obra de demolición y reestructuración de los baños. De modo que se pudieran poner dos duchas, dos lavatorios y dos inodoros y quedara otro espacio reservado para la parroquia.

Es verdad que las Duchas del Sagrado no son ni la primera ni la única expresión de misericordia de la Arquidiócesis de Buenos Aires ni de la Iglesia. Lo que nos distingue son dos cosas: la primera es que está inspirada en querer replicar el gesto que tuvo el papa Francisco en Roma; la segunda es que no es una actividad “propia” de la pastoral de la Iglesia. Es decir, los voluntarios, las personas que se acercan y los que utilizan este servicio no son todos cristianos. Es más. La construcción y refacción de los baños estuvo a cargo de una empresa cuyo dueño es un “hermano mayor en la fe”. Él y su padre son judíos y han construido y renovado, de manera completamente gratuita los baños de una iglesia católica.

Este es el clima que se vive. No andamos pidiendo certificados de bautismo para que la gente se acerque, done o trabaje. Basta con un corazón que ame de veras.

Las obras terminaron a finales de diciembre y en el hemisferio sur nos tocó el tiempo de vacaciones. Por tanto las Duchas fueron oficialmente bendecidas e inauguradas el 8 de marzo de 2016 y una semana después comenzó a prestarse el servicio, que consiste en recibir a la gente en situación de calle, ofrecerle un baño caliente, ropa limpia en buen estado y desayuno con almuerzo el sábado por la mañana, además de acompañamiento médico, psicológico, espiritual.

El primer día se acercaron siete personas. Actualmente estamos acompañando entre 80 y 150 personas. Es mucha la demanda. Trabajamos con voluntarios y la ayuda de profesionales.

Sin embargo el baño es una excusa. Lo que se busca es que la persona que se acerca a las Duchas encuentre un espacio de referencia, un ámbito de sanidad, no sólo física sino también espiritual; un lugar de contención, donde haya gente que no solo le da ropa y algo para comer sino que se acerca para “ponerle el cuerpo” y compartir la vida. Por eso son lindos los almuerzos. Nos mezclamos en la mesa los voluntarios con el resto de la gente. Como nos enseñó Jesús cuando partió el Pan por primera vez.

Es en las charlas donde salen las historias de vida, las heridas, los dolores, las desesperanzas. Los voluntarios escuchamos y nuestra tarea es la de acoger, es decir, hacer espacio para el otro en la propia vida. Y acompañar.

La ducha en sí mismo quiere ser un primer paso. No solucionamos el problema de la gente en situación de calle. Obramos junto a ellos la misericordia, especialmente este año. Pero queremos dar más pasos. El siguiente es el de abrir talleres de oficios para que los que se acercan puedan aprender un oficio y practicarlo, quizás con un cooperativa de trabajo organizada. Lo cierto que es un camino largo de recorrer. Porque el final del ciclo de las duchas es la posible re-inserción de las personas en situación de vulnerabilidad social en el mundo del trabajo. El sueño es grande. Lo que empieza como un simple baño quiere ser una instancia que, a muy largo plazo, se vuelva proceso de humanización y dignificación de la vida, frente a un Sistema que expulsa permanentemente personas para seguir existiendo, explotando pobres y generando marginación y esclavitud.

Es por eso que el Proyecto de las Duchas se sostiene con el aporte de la gente de buena voluntad, los voluntarios, miembros de las asociaciones, feligreses de la parroquia y donaciones de muchos “anónimos” que traen permanentemente insumos, elementos de aseo, ropa en buen estado.

Hace un año las Duchas eran un sueño. Hoy el sueño es combatir las causas que llevan a la gente a la situación de calle y por eso vienen a las Duchas y generar espacios creativos de trabajo para seguir dignificando la vida y así, como sujeto colectivo, salir adelante.

Podés colaborar: 

Las formas de participación en el proyecto son diversas y variadas: 

©      Como Voluntario, para compartirte con quienes no te conocen pero te necesitan, con esos hermanos y compañeras que nos esperan y reclaman. Te esperamos, los Sábados de 7 a 14hs, donde es inevitable recibir un “gracias!”, un abrazo, un beso o un apretón de manos de ese hermano que llega en un estado de invisibilidad y se va con la frente en alta para encarar un nuevo día. 

©      Colaborando con

o   Ropa y calzado (de vestir, interior, ojotas). Guantes descartables.

o   Artículos de higiene (cepillo de dientes, dentífrico, afeitadoras, talco)

o   Artículos de limpieza (detergente, lavandina, jabón p/ ropa y suavizante)

o   Alimentos perecederos o no (jugo, yerba, azúcar, leche, aceite)

o   Dinero para cubrir los gastos operativos y de mantenimiento que surgen cada semana

o   Recursos para financiar el inicio de los futuros talleres, cursos, comprar los insumos, herramientas y máquinas necesarias que no hayan sido donadas.

©      Como Profesional: Psicología, Trabajo Social, Enfermería, Medicina, Costura, Peluquería, Odontología, etc.

©      Como Empresa

©      Como Institución Educativa

Responsable: P. Sebastián García scj - sebastiangarciascj@gmail.com - 4301-0142

Para saber más sobre Contacto Social escuchanos por FM 106.7 de lunes a viernes entre las 10:40 y las 11:00 hs 

Paula Torres – Contacto Social.  paulatorresrse@gmail.com