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Un estudio del Conicet reveló algunos datos sorprendentes sobre el pasado remoto del territorio y el mundo.

 

La estructura terrestre es actualmente un enigma para muchos. Analizar y comprender su evolución a lo largo del tiempo es una tarea que promueve la predicción de cambios que podrían incidir en las necesidades y posicionamiento a futuro del hombre y su huella por el imponente planeta que habita.

Profesionales de la geología dedican gran parte de su trabajo a la comprensión del funcionamiento y la evolución de la Tierra. El territorio argentino esconde varios secretos y refleja mucho más del pasado de lo que normalmente se cree. 

Un estudio liderado por profesionales del Conicet ha descubierto datos magníficos sobre el pasado y futuro del suelo del país: el predominio de una extraña o única roca denominada Cordierita, indicios de que Córdoba hace miles de años atrás tenía un mar tropical y que el centro de Argentina, Brasil y África en realidad se encontraban unidos.

Las rocas Cordierita son consideradas sumamente raras y son las únicas del país que han sido descritas. Se posicionan en segundo lugar a nivel mundial -el primero está en las montañas de Tsukuba, en Tokio (Japón)- si se tiene en consideración tanto su magnitud como también el volumen encontrado.

"La rareza de esta roca es doble, por un lado por estar compuestas mayoritariamente de cordierita, un mineral poco abundante, de color azul violeta, antiguamente conocida como dicroita por sus propiedades pleocroicas. Por otro, su particularidad se debe a la formación de estructuras geológicas llamadas 'orbiculares' que son estructuras en capas concéntricas y formas esféricas. Junto al doctor Carlos Rapela hemos podido investigar en profundidad las orbículas de cordierita del Cerro Negro que son el segundo ejemplo a nivel mundial reconocido hasta el presente", aseguró Edgardo Baldo, director del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra (CICTERRA, CONICET-UNC).

En las Sierras de Córdoba conviven una vasta variedad de rocas metamórficas, entre ellas los mármoles que dieron indicio a los profesionales de la existencia antigua de mar y clima tropical en la región.

Los mármoles derivan de una roca sedimentaria denominada caliza, que se forma en mares poco profundos y climas tropicales a subtropicales. Esto indica que existieron en dicha región antiguos mares someros que fueron eliminados al generarse montañas y sus sedimentos se transformaron hasta constituirse en mármoles.

"Las calizas marinas provienen de la acumulación de caparazones en el fondo del mar que da lugar a sedimentos que luego se transformarán en rocas. Estos incorporan una señal química característica de ese momento que se transfiere a la roca, como si estuviera fechada. Las de Córdoba tienen entre 580 y 560 millones de años. 40 millones de años después, el mar desapareció y la roca sedimentaria se transformó en una roca metamórfica, a una profundidad de entre diecisiete y diecinueve kilómetros y a una temperatura de entre 600 y 700 grados centígrados. Hoy están en superficie nuevamente gracias a la dinámica de las placas y sus interacciones", subrayó Baldo.

Esta dinámica de las placas tectónicas no solo permitió comprender la formación antigua de la superficie terrestre sino que también favoreció la futurología geográfica en 250 millones de años.

"Pudimos verificar que las rocas enterradas debajo de la Pampa Húmeda de Córdoba –a más de 2000 metros de profundidad- tienen una antigüedad de 2200 millones de años, aproximadamente la mitad de la edad del planeta. Estas rocas junto con las de Sierra de Tandilia, en Buenos Aires, son las más antiguas de lo que hoy es Argentina y pertenecen al llamado Cratón del Río de la Plata, que formaba parte de una masa continental mayor que hoy está distribuida por Brasil y África", subrayó el geólogo Baldo.

"La denominada teoría 'Tectónica de Placas' ha tenido varias fuentes de comprobación y una de estas es la medición directa del movimiento de las placas mediante tecnología satelital que permite verificar su velocidad (muy baja, de 4 a 7 cm/año) y la dirección en la que estas se mueven", agregó el especialista.

Los geólogos predicen que de aquí a unos 150 millones de años el mar Mediterráneo desaparecerá y África terminará pegada a Europa generándose una cadena montañosa entre ambas. Por otro lado, en unos 250 millones de años, las masas continentales estarán nuevamente reunidas en un nuevo estadio de supercontinente.

"La especie homo tiene tan solo algunos millones de años de existencia y la sociedad humana tan solo algunas decenas de miles. Por lo tanto, es muy difícil saber qué nos va pasar como especie de aquí a 250 millones de años, aun así, si adoptamos una actitud optimista y pensamos que podemos sobrevivir como especie a semejante cantidad de años, sin duda que será muy interesante saber cómo nos las arreglamos para tolerarnos y repartir los recursos de un único continente", reflexionó el especialista.

Fuente: Infobae.