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River, San Martín de San Juan, Facundo Pumpido, Copa Libertadores

Facundo Pumpido, hincha de River, festeja el gol con el que amargó al Monumental.

Luego de haber hecho una celebración por la obtención de las Copas Libertadores y Suruga Bank, con la presencia de los campeones del 86 y 96, el Aurinegro sorprendió al Monumental y se llevó los tres puntos.

 

River venía afilado para el partido con San Martín de San Juan. Luego de haber conseguido dos torneos internacionales en menos de una semana, y con la chance clara de alcanzar la cima de ganar los dos compromisos que debía por el torneo local, recibió al elenco de Carlos Mayor en un clima de alegría y festejos por la Copa Libertadores y Suruga Bank.

Con la presencia de aquellos que lograron el certamen internacional en 1986 y 1996, quienes recibieron el plantel campeón, el equipo de Marcelo Gallardo fue a buscar el partido con la necesidad propia de un grande en casa ante un modesto equipo del interior. Si bien San Martín proponía lo suyo y no se quedaba en el molde, las llegadas de los Millonarios eran claramente más punzantes.

Con el Pity Martínez como eje creativo y ofensivo, River apuntó a romper desde los costados, puntualmente por el derecho, pero los sanjuaninos estaban firmes y en las pocas en las que no lograron frenar a tiempo los embates del local, apareció Luis Ardente para salvar su valla. Ya en el complemento, el campeón de América sufrió un momento de desconcentración y la visita lo aprovechó.

Luego de encontrar huecos en varias oportunidades, Facundo Pumpido tomó una pelota que ni Bertolo ni Ponzio pudieron despejar y mandó al fondo de la red una volea perfecta. El ex Acassuso, reconocido hincha de River, no lo gritó. A partir de ahí los de Gallardo fueron con todo a buscar el empate, en superioridad numérica por la expulsión de Daniel González.

Pero ni los cambios ofensivos del DT bastaron para que la Banda reaccionara y encontrara el gol. Salvo un disparo de Driussi que se fue cerca, no estuvo cerca de empatarlo. De hecho, San Martín fue el que podría haber convertido, de haber estado preciso en una de las tantas contras de las que dispuso y que fueron siempre despejadas por la defensa local.