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Crisis en Grecia

Alexis Tsipras, juró como primer ministro de Grecia por segunda vez en nueve meses

Ahora formó coalición con un partido nacionalista de derecha.

 

El líder del partido Syriza, Alexis Tsipras, juró como primer ministro de Grecia por segunda vez en nueve meses, pero esta vez con un mandato muy diferente, dejando atrás la promesa de poner fin al ajuste reclamado por la eurozona y asumiendo el compromiso de achicar como nunca al Estado heleno.

"Juro que aplicaré la Constitución y las leyes y que trabajaré siempre por el interés general del pueblo heleno", repitió Tsipras, como lo hizo el 26 de enero pasado, negándose a incluir el juramento religioso, una tradición para la mayoría de la clase dirigente griega.

El flamante premier, de 41 años, no habló a la nación y sólo se limitó a firmar, junto con el presidente de la República, Prokopis Pavlopulos, el decreto de nombramiento del nuevo gobierno, que otra vez estará formado por Syriza y su socio menor, los nacionalistas de extrema derecha Griegos Independientes.

Tras siete meses de desgastantes negociaciones con los acreedores de la eurozona y en especial después del giro ideológico que Tsipras dio en julio al aceptar un nuevo ajuste y un masivo achicamiento del Estado griego, el apoyo de Syriza en las urnas cayó levemente y pasó de tener 149 bancas a 145.

Luego de firmar un nuevo paquete de ajuste y reformas neoliberales, el ala de izquierda de Syriza abrió un fuerte debate interno en la fuerza y finalmente rompió con el gobierno, quitándole más de 30 votos vitales en el Parlamento.

Tsipras aceptó un fuerte aumento del IVA, un recorte de las jubilaciones, una flexibilización del mercado laboral, una reforma del instituto de estadísticas nacional y del Código Civil, y la promesa de impulsar un descarnado proceso de privatizaciones por un monto de 50.000 millones de euros.

Además, los países de la zona euro, con Alemania a la cabeza, consiguieron imponer a Tsipras una promesa para "despolitizar" la administración pública griega e implementar "recortes automáticos al presupuesto".

A cambio, el premier griego recibió un compromiso de la eurozona para inyectar 86.000 millones de euros durante los próximos tres años y prometió que tomará cinco años más superar la crisis económica, que ya redujo el PBI en un 25% y mantiene a la mitad de los jóvenes sin empleo.