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La Comisión Europea (CE), el Papa Francisco y el Secretario General de la ONU, mostraron su preocupación por el endurecimiento de las políticas de asilo de Austria.

 

Luego de airadas críticas de Italia a los planes de Viena, el ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, se reunió con su par de Austria y anunció un acuerdo entre los dos gobiernos para evitar cerrar el Paso de Brenner, un importantísimo cruce fronterizo por el que miles de turistas y toneladas de productos transitan hacia y desde distintos puntos de Europa.

Más de 1 millón de personas, que en su mayoría huyeron de las guerras de Siria, Irak y Afganistán, llegaron a Europa el año pasado por mar y de forma clandestina, sobre todo a Italia y Grecia, lo que provocó la peor crisis de refugiados en el continente desde la Segunda Guerra Mundial.

Encajada entre dos rutas principales de refugiados de Europa -la de los Balcanes y la de los migrantes que llegan desde Italia- Austria recibió alrededor de 90.000 solicitudes de asilo en 2015, el segundo número más alto dentro de la Unión Europea (UE) sobre una base per cápita.

Con el argumento de que no podía lidiar con el aluvión por sí sola, Viena cerró su frontera sur en febrero pasado, desatando un efecto dominó en sus vecinos meridionales que terminó por bloquear la ruta migratoria de los Balcanes y dejó a 50.000 refugiados atrapados en Grecia.

El miércoles, el Parlamento austriaco dio un paso más en las restricciones al aprobar una polémica reforma de la ley de asilo que prevé, entre otras cosas, la posibilidad de decretar un "estado de emergencia" que permita rechazar a refugiados en sus fronteras.

De manera paralela, la policía de Austria anunció planes para imponer controles de tránsito en la ruta que pasa por el paso de Brenner, así como la puesta a punto de una estructura sobre la cual se instalará una red que podría ser levantada en caso de una "imponente llegada de migrantes".

Ayer, el ministro Alfano anunció que su par de Austria, Wolfgang Sobotka, le dio garantías durante una reunión en Roma de que "no se construirá ningún muro" en la frontera común, luego de que políticos italianos usaran esa palabra para referirse a la red que la policía austriaca anunció que pondrá a punto en el la zona del Paso de Brenner.

"Hasta ahora hemos evitado una crisis y el cierre del Paso de Brenner. ¿Esto es definitivo? Necesitamos seguir encima de este asunto", dijo Alfano a periodistas, citado por la agencia de noticias italiana ANSA.

El ministro agregó que Italia deberá impedir que grandes aluviones de migrantes alcancen la frontera mientras que Austria deberá "ser razonable para evitar un bloqueo que causaría enorme daño al turismo en Italia y en Austria, y a las importaciones y exportaciones".

Alfano dijo que Italia rechazó un pedido de desplegar a policías austriacos a bordo de trenes que se dirijan hacia el Norte, pero agregó que el gobierno italiano reforzará los controles policiales en rutas que van hacia el Paso de Brenner.

Alfano dijo que 2.722 migrantes ingresaron en Austria este año desde Italia, y aunque agregó que Viena podría seguir con sus preparativos para levantar una valla, le restó importancia.

"Italia no se asustará por una garita y demostraremos que es plata malgastada", agregó.

La reunión en Roma llegó horas después de que Austria quedara en la mira de la comunidad europea y de líderes y dignatarios mundiales por sus decisiones y anuncios  sobre la reforma de la ley de asilo y los controles fronterizos.

La dureza con que Austria trata el derecho al asilo afecta el desarrollo del área Schengen (el tratado que regula la libre circulación entre ciudadanos de 26 países europeos), un tema que la CE observó  "con gran preocupación", señaló la vocera comunitaria Mina Andreeva, informó la agencia de noticias EFE.

Por su parte, el papa Francisco, que a diario refuerza su oratoria y preocupación sobre la crisis migratoria en Europa, abordó el tema con Ivo Muser, obispo de Bolzano, de la diócesis de Brenner, Italia, y le habló de la "importancia de asistir a los refugiados" y de "la urgencia de ayudar a quien huye", según constó en un breve comunicado.

Quien también salió al cruce con la diplomacia esperada fue el secretario general de la ONU, quien mostró en Viena su preocupación por el endurecimiento de las políticas migratorias en algunos países europeos y recordó que esas restricciones vulneran las obligaciones de la legislación internacional.

El secretario general de la ONU recordó que estas políticas afectan negativamente las obligaciones asumidas por los Estados, de acuerdo a la legislación internacional y europea.