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Renán Calheiros no hizo caso al pedido de Waldir Maranhao, quien en la mañana de este lunes había invalidado las sesiones de abril en que la Cámara Baja votó por el juicio político a Rousseff. 

 

El  presidente del Senado brasileño, Renán Calheiros, rechazó ayer por la tarde la suspensión del trámite para un juicio contra la mandataria Dilma Rousseff decidida en la mañana por el titular interino de la Cámara de Diputados y determinó la continuidad del proceso.

La decisión de Calheiros supone una contradicción entre los jefes parlamentarios que podría dar pie a recursos del gobierno y la oposición ante el Supremo Tribunal Federal (STF), máxima corte del país.

"Es una decisión intempestiva" que "no tiene ninguna cabida" en el proceso democrático y que "no puede ser aceptada", dijo Calheiros al instalar una sesión en el pleno del Senado, en referencia a la suspenB, Waldir Maranhao.

Calheiros calificó de "extemporánea" la decisión de Maranhao y dijo que había sido adoptada "cuando el Senado ya discute el asunto desde hace varias semanas".

Detalló que "ya hubo lectura de informes sobre el caso, se eligió una comisión especial" que analizó la base jurídica de los cargos y "hubo 10 sesiones que consumieron casi 70 horas de trabajo" en las que se escuchó a la defensa y a la parte acusadora.

"Esta decisión ahora, es totalmente intempestiva y no puede ser aceptada, ya que no se puede aceptar que se juegue de ese modo con la democracia o que se avale un atraso del proceso contra Rousseff”, declaró Calheiros, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) al que también pertenecen el suspendido ex titular de Diputados, Eduardo Cunha, y el vicepresidente brasileño, Michel Temer.

Según Calheiros, "ninguna decisión monocrática", como la adoptada por Maranhao, puede imponerse al "colegiado" de la Cámara Baja, que por 357 votos de los 513 posibles decidió el pasado 17 de abril que el juicio contra Rousseff tiene base jurídica y, de esa manera, debe continuar en el Senado.

Maranhao acató este lunes una demanda de la Abogacía General del Estado, que pidió la nulidad de esa votación en Diputados sobre la base de "vicios" procesales.

Según Maranhao, uno de los "vicios" detectados en esa sesión consistió en que los partidos políticos representados en la Cámara Baja orientaron el voto de sus diputados, lo que no podría haber ocurrido en una decisión de esa naturaleza.

"No podrían los partidos políticos orientar una cuestión para que sus parlamentarios votasen de un modo u otro, toda vez que debían hacerlo de acuerdo a sus convicciones personales y libremente", dijo Maranhao, cuya decisión ha indignado a la oposición y generado dudas hasta en el influyente colegio de abogados de Brasil.

En ese sentido, Calheiros dijo que "la palabra del parlamentario proferida en el pleno es libre" y que no corresponde al Senado "interferir en el contenido de los discursos de los parlamentarios para decidir si podrían servir para anular o no una deliberación".

Con la decisión adoptada por el presidente del Senado, el pleno de esa Cámara debería escuchar este lunes la lectura del informe remitido por la comisión especial que recomendó proseguir con el proceso que puede recortar el mandato de Rousseff.

Aunque Calheiros no lo aclaró, debería confirmar también la sesión de este miércoles, en la que el pleno del Senado decidiría por mayoría simple entre sus 81 miembros si se abre el juicio contra la mandataria.

Si esa sesión, que se calcula que durará unas 48 horas y por tanto concluiría el jueves, determina la instauración del juicio, Rousseff sería separada del cargo durante los 180 días que durará el proceso y sustituida entonces por el vice Michel Temer.