En vivo...

Estás escuchando...

Milenium Clásica

Panorama Mileniuminstagram @fmmilenium twitter @fmmilenium facebook @fmmilenium

El organismo canceló la asistencia sobre el terreno luego del ataque que recibió un convoy en el que murió un voluntario de la Media Luna Roja.

 

Todas las operaciones humanitarias en Siria quedaron suspendidas tras el ataque contra un convoy humanitario en la región de Alepo, y Rusia aseguró que no se había tratado de un bombardeo aéreo, suyo ni sirio, como había sugerido una ONG.

"Por ahora no tenemos una visión global de lo que pasó, pero se ha tomado la decisión de que todas las operaciones humanitarias de convoyes sobre el terreno quedan suspendidas por el momento", afirmó en una rueda de prensa el portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA), Jens Laerke.

Un convoy humanitario de Naciones Unidas pero gestionado por la Cruz Roja fue atacado este lunes en la región de Alepo y, como resultado, un empleado de la Media Luna Roja Siria (SARC) murió y un número indeterminado de civiles también resultaron heridos de gravedad.

El portavoz también indicó que el jefe humanitario de la ONU, Stephen O'Brien, condenó el ataque, se mostró "espantado" por lo ocurrido, y subrayó que puede constituir un crimen de guerra.

Laerke puntualizó, además, que el convoy tenía la autorización de las autoridades para cruzar el territorio y distribuir la asistencia humanitaria, que todas las partes beligerantes estaban informadas de su trayectoria, y que estaba claramente marcado como humanitario.

El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH), una organización pro opositora con sede en Londres, acusó a Siria y su aliado, Rusia, por el bombardeo.

Rusia rechazó oficialmente las imputaciones. El portavoz oficial del ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, declaró que ni aviones de su país, ni de Siria, llevaron a cabo ataque alguno contra el convoy humanitario de la ONU "en las afueras al sudoeste de Alepo". 

También Siria, a través de la televisión estatal y sin identificar el militar que dio la información, negó que su fuerza aérea atacara el convoy.  Los camiones transportaban ayuda de primera necesidad para 78.000 personas que sobreviven en la zona de Auram al Kubra, en el oeste de la provincia septentrional siria de Alepo, que no había recibido asistencia desde julio.

En las primeras horas tras el anuncio del Ejército, la norteña provincia de Alepo y su capital homónima fueron blanco de fuertes bombardeos de aviones de guerra, incluyendo uno que alcanzó un convoy con ayuda humanitaria y dejó al menos 12 muertos, según denunciaron la ONU y activistas.