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La central tomó distancia de la marcha convocada para hoy por Moyano y las dos CTA

 

La CGT ratificó ayer su respaldo a la reforma laboral que impulsa el Gobierno, cuyo debate parlamentario se postergó para 2018. Por el contrario, expresó su rechazo a la reforma previsional y tomó distancia de la marcha que Pablo Moyano encabezará hoy al Congreso, contra los cambios en la política jubilatoria.

Quedó, así, cristalizada una división que surca a la CGT. De un lado, se ubican los que dialogan con el Gobierno y acordaron los cambios a la reforma laboral.

A la cabeza de esa corriente están los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña. Del otro lado aparece Pablo Moyano, decidido a encarnar la oposición gremial más dura al Gobierno y sus planes.

El consejo directivo de la CGT estuvo reunido ayer durante casi cuatro horas en la sede de Azopardo. Además de Daer y Schmid (Acuña está en Misiones), llegaron Armando Cavalieri (Comercio), José Luis Lingeri (AySA), Andrés Rodríguez (UPCN), Rodolfo Daer (Alimentación), Facundo Moyano y Francisco "Barba" Gutiérrez (UOM), entre otros.

En nombre de Pablo Moyano participó uno de sus laderos, Omar Pérez. El camionero justificó la marcha de hoy al Congreso y el rechazo de Moyano hijo a la reforma laboral. A contramano, el resto defendió la negociación con el Gobierno y reivindicó la marcha atrás con los cambios en la ley de contrato de trabajo que contenía el proyecto oficial.

El aval a la reforma laboral quedó claro en las palabras de Daer tras la reunión. Advirtió, sin embargo, que si quedó algún "matiz" o "detalle" por discutir, lo harán los senadores. "El proyecto tenía dos etapas, una era la discusión con el Poder Ejecutivo, y si quedaban matices por resolver, está la etapa en el Senado", delimitó.

"Hemos informado sobre las modificaciones que le hemos practicado al proyecto original. No tenemos nada para decir. Resta que se trate en el Congreso", lo secundó, tajante, Schmid.

En la mesa chica de la CGT hay malestar con el jefe de la bancada peronista en el Senado, Miguel Pichetto, por haber desactivado el debate de la reforma laboral este año, con el argumento de que la central debía definir una "postura común".

"Nosotros fuimos claros. La posición de la CGT de respaldo a la reforma es unificada y orgánica. Que Pablo [Moyano], por un juego político, quiera hacer otra cosa es su problema", despotricó uno de los gremialistas que estuvieron en Azopardo. La conducción de la CGT no duda en vincular la posición de Moyano hijo con internas de los camioneros y con el conflicto por el futuro de OCA que afecta a su padre, Hugo.

Ayer sí hubo acuerdo en las críticas a la reforma previsional. El malestar de la CGT tiene dos ejes: que le central no fuera convocada por el Gobierno para opinar sobre los cambios y la fórmula prevista para el ajuste trimestral de los haberes. "No vamos a aceptar ningún cálculo que atente contra el poder adquisitivo de las jubilaciones", dijo a LA NACION un gremialista.

El cambio que el PJ forzó la semana pasada en el Senado no conforma a la CGT. Los legisladores peronistas lograron que a la fórmula de ajuste sólo por inflación se le agregara un porcentaje de suba equivalente a la variación de los salarios.

Pese al discurso monolítico frente a la reforma previsional, no parece probable que la CGT pueda conseguir más modificaciones, más allá del impacto de la marcha de Moyano y otros gremios, como La Bancaria y los alineados con la izquierda clasista. El proyecto será debatido hoy en el Senado y avanzaría sin problemas.

"Tendrán que explicar por qué les rebajan el sueldo a los jubilados", desafío un integrante de la mesa chica.

Fuente: LA NACIÓN