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En el programa Inclusión digital de la Anses enseñan también a pagar facturas de manera online

 

Juana Kannauchi, de 89 años, se siente analógica, incompatible, en un mundo digital. Hace pocos días, vio una noticia en la TV que la preocupó: las empresas de servicios dejarían de enviar las facturas de pago por carta, como lo hacían siempre. No entendió bien cuáles, ni cómo tenía que hacer para pagar. Hasta ahora, esperaba a recibir la boleta, iba a un centro de pago y cancelaba en efectivo. Por eso, llamó a su nieta Johana, de 38 años. "Quedate tranquila, abuela. Yo te lo pago todo por Internet", le dijo. Así solucionaron el incordio.

 

Kannauchi no es la única que se siente desconcertada en un mundo en donde todo se encamina a la digitalización y a la bancarización. Desde hace algunos meses, son muchas las empresas y agencias públicas que cambiaron su forma de facturar y cobrar. Dejaron de enviar facturas por correo o de cobrar en efectivo. Medidas que tienen un impacto negativo en la vida y la autonomía de las personas mayores, que ahora requieren de familiares o gestores para resolver las cuestiones más básicas, como pagar la cuenta del teléfono o sacar un turno para algún trámite.

 

Se estima que en el país viven unos seis millones de mayores de 65 años. De ellos, el 70% no navega en Internet, el 83% no usa computadora y el 44% tampoco dispone de celular, según los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Las cifras muestran que la inclusión digital de esta población está lejos de ocurrir y no va a suceder porque se los obligue a cambiar sus formas de pago. Entre los que tienen mayor nivel educativo, el uso de Internet es más alto. Pero solo los adultos mayores que tienen estudios universitarios completos tienen las mismas tasas de uso que la población en general: el 70 por ciento.

 

Los especialistas confirman que estos cambios tienen un efecto negativo en los adultos mayores. "Refuerzan la dependencia de otros y lo que quieren las personas mayores que están en buenas condiciones es ser autónomas. Sentir que pueden hacer las cosas por sí mismos, aunque reciban ayuda. Si no, sienten que viven en un mundo en donde ellos dejaron de ser compatibles", explica Enrique Amadasi, coordinador del capítulo Adultos Mayores del Barómetro de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).

 

Y agrega: "Se trata de una población que, en algunos casos, viene resistiendo por años su incorporación al mundo digital. Sobre todo, los más grandes. Y ahora sienten que lo tienen que hacer en forma compulsiva. No lo van a lograr así. Esta es una generación que puede subir de a un escalón por vez. No se los puede empujar a saltar cuatro escalones juntos".

Costumbres

"El fin de semana, fue el tema de conversación con mis amigas. ¿Cómo vamos a hacer? Hasta ahora pagaba todo en RapiPago, a dos cuadras de casa. Ahora no sé. Yo tengo iPad, pero no impresora. Debo ir a una librería, gastar más plata. Al final, nos la hacen más difícil a nosotros, que somos personas mayores", señala Sara Vacarezza, de 76 años. "Vivo sola y hasta que me den las neuronas quiero seguir sin tener que depender de otros", añade.

 

Guardar los comprobantes del pago de los servicios por lo menos dos años, preferir pagar todo en efectivo, hacer largas filas en los bancos en lugar de usar el cajero automático, explica Amadasi, son señales de una generación que necesita la tangibilidad para sentir seguridad. Despojarlos de esa característica refuerza su incertidumbre de vivir en un mundo digital y bancarizado.

 

Amadasi está terminando el informe final que prepara el Barómetro de la UCA y que es un estudio sobre el uso de los servicios bancarios por parte de los adultos mayores, con un cuestionario aplicado en 1500 hogares. Algunas de las conclusiones resultan elocuentes. Tres de cada cuatro adultos mayores prefieren hacer fila en el banco y usar la ventanilla antes que el cajero automático.

 

Marina Campbell tiene 74 años y vive sola. Hace algunos días se enteró por televisión de que las empresas de servicios no mandarán más las facturas por correo. "Dicen que se puede bajar por Internet. Pero yo no tengo impresora, les tengo que pedir a mis hijas. Prefiero recibir las facturas, ir a pagarlas y listo. No estar con esta ansiedad de no saber qué servicios van a venir, cuáles no. A mi edad, esto no me ayuda para nada", dice.

 

Es una generación que prefiere el efectivo. De hecho, las empresas de cobro, como RapiPago y Pago Fácil manejan en forma mensual un volumen de 80.000 millones de pesos por el cobro de facturas. Solo el 3% se hace con débito.

 

Contra lo que puede creerse, los jubilados no suelen hacer retiros totales de su cuenta, en la fecha de cobro, según el estudio de la UCA. En cambio, prefieren hacer retiros parciales, varias veces al mes. Van al banco, al menos, una vez por semana. Cuando les preguntaron por qué, señalaron dos razones. En primer lugar, porque les da miedo y desconfianza usar el cajero. La segunda razón fue "porque me gusta ir al banco". Amadasi explica: "Esta última razón es una demanda de socialización no satisfecha que tienen. Los hace sentirse productivos y los conecta con otras personas. Para ellos no es lo mismo pagar todo por Internet o con tarjeta de débito. Lo que están demandando es relacionarse con otros".

 

"La inclusión digital de esta población es un tema que nos preocupa. Por eso estamos dictando cursos de alfabetización digital en centros de jubilados. Les enseñamos a usar una computadora, a manejar el celular y a usar un cajero automático para que puedan gestionar sus trámites y pagos", explica Federico Gutiérrez, responsable del programa de Adultos Mayores de la Anses. El programa de capacitación se realiza en conjunto con el Ministerio de Modernización de la Nación y con el PAMI.

El punto de partida de los cursos puede ser muy dispar y lento. Enseñarle a usar la computadora a una persona de 75 años que se mantuvo siempre al margen de la vida digital puede no ser tan sencillo.

 

Bien lo saben en el gobierno porteño, donde la Secretaría de la Tercera Edad pasó a llamarse Secretaría de Integración Social para las Personas Mayores. El año pasado, entregaron unas 100.000 tablets en forma gratuita a los mayores de 65 años que se inscribieron para recibir su equipo. Y ahora enfrentan el desafío de capacitarlos. En algunos casos, eso implica enseñarles desde a enchufar el cargador hasta aprender a usar aplicaciones como banca digital para gestionar pagos.

 

Los voceros de la Secretaría explican que planean poner ventanillas de orientación para trámites para adultos mayores en todas las dependencias del gobierno porteño. Por ahora, hay una en la sede de la entidad, en Balcarce 360, donde tres empleados ayudan a los adultos mayores que se acercan en sus trámites vinculados al gobierno de la ciudad. El proyecto es que haya una en cada sede comunal y en el futuro, en cada hospital, estaciones de tren y otros puntos, y que sirva para orientar con otro tipo de trámites.

"Ya no puedo pagar el monotributo en el Pago Fácil. Antes iba con mi carnet de monotributista, todos los meses y me cobraban en efectivo. Ahora no se paga más así y tengo varios meses atrasados. No sé cómo hacer", le contó angustiada Silvia Casal, de 75 años, a su hija Romina, hace dos semanas. La hija la ayudó pero también sintió que esa medida era injusta. "Mi mamá no solo estaba preocupada por ese pago. Estaba angustiada porque siente que cada vez se va quedando más afuera de todo. Ella usa computadora, pero no tiene la capacidad de gestionar pagos online y mucho menos de poder hacer un trámite digital en la AFIP, que es difícil hasta para mí", apunta Romina, de 39 años.

El mail, la nueva vía de las facturas

El 15 de marzo, por decreto, se autorizó a las empresas a enviar facturas en papel. Empezarán a llegar por mail, sin necesidad de consentimiento previo. Los clientes que quieran seguir con boletas de papel deberán pedirlo. El único requisito para las empresas es que informen a los clientes 60 días antes de dejar de emitirlas. Según el Ente Nacional de Comunicaciones, el envío de facturas bajó un 24% en cuatro años. Se trata de clientes que renunciaron voluntariamente al envío y optaron por el resumen digital. Las empresas de luz y gas aún siguen con los envíos porque necesitan el aval del ente regulador. Aysa por ahora sigue enviando facturas, aunque ya permite verlas online. La AFIP desde el 31 de octubre pasado no permite más el pago del monotributo, en ninguna de sus categorías, en efectivo. La Agencia Recaudadora de la provincia de Buenos Aires (ARBA) anunció en marzo que dejará de imprimir y distribuir por correo las liquidaciones impositivas de los contribuyentes que estén registrados de forma digital.

 

Fuente: La Nación